Obsérvese que la correcta traducción de allada al castellano no es ajada sino refrito.
ingredientes
- patatas
- bacalao desalao
- aceite de oliva suave
- cebolla
- ajo
- pimentón dulce
- laurel
- sal
preparación
Lo primero, lavarse las manos.
Pelar y cortar las patatas, preferiblemente pequeñas, dos por persona, en rodajas de un centímetro de grueso y poner a hervir en suficiente agua con poquita sal y una hoja de laurel.
Cuando a la patata le falte poco para estar cocida agregarle el bacalao desalao, un lomo de unos 200-250 gr por comensal, por ejemplo, y cocer suavemente el tiempo necesario de acuerdo con la cantidad y el grosor del bacalao.
Mientas se cuece la patata, en una sartén pequeña calentar dos o tres cucharadas de aceite por cabeza. Cortar la cebolla, entre un cuarto y media por ídem, en juliana y sofreír a fuego bajo hasta que se ponga dorada. Retirarla y reservarla.
Para preparar la allada, en el mismo aceite de la cebolla freír el ajo, pelado y laminado, entre uno y dos dientes por individuo, hasta que comience a dorarse. Apartar entonces la sartén del fuego, retirar y desechar el ajo y, después de dejar que se enfríe ligeramente el aceite, añadir el pimentón, como una punta de cuchillo de postre por asistente. (No se debe tostar el pimentón echándolo en aceite caliente, el sabor sería demasiado fuerte e incluso amargo). A continuación decantar el aceite pasándolo a una taza o cazo.
Cuando el bacalao esté en su punto escurrir, retirando el laurel, y poner en cada plato la cantidad adecuada, con las patatas al lado. Repartir la cebolla dorada sobre el bacalao y verter el aceite ya decantado, sin que caiga pimentón, tanto sobre el bacalao como las patatas.
Excepto por la cebolla esta es la receta tradicional de bacalao con allada. No se hace de otra manera, ni se reboza ni se fríe el bacalao, ni se le añade otra guarnición que no sean patatas. Aunque en algunos casos se deja el ajo laminado en la salsa y hay quien no decanta el pimentón. No hay más variantes. Por supuesto escriben por ahí cocinillas creativos (o mal informados) que lo hacen de otra manera, pero si se cambia la receta también hay que cambiarle el nombre.
Marmitón Miranda